7 patinazos de startup

7 PATINAZOS DE STARTUP
7 PATINAZOS DE STARTUP

Sí, eso de crear una empresa es complicado. Hay que prestar atención a tantas cosas. Hay miedos. Nervios. Mucha toma de decisiones. Papeleo. Burocracia. Y gastos, sobretodo muchos gastos.

Parece que el momento de arrancar nunca llega. Pero llegar, llega, y a veces en forma de torta antes de que el proyecto emprenda el vuelo. Es injusto, lo sabemos. ¿Qué ha sucedido?

Con los años, uno ha acompañado el lanzamiento de tantos proyectos emprendedores, que podemos decir que las hemos visto de todos los colores. Es curioso porque cuando se trata de errores de startup, casi todos los emprendedores cometen los mismos. Aquí te resumimos los típicos, típicos, típicos, patinazos de startup. ¡Quedas avisado!

1. Olvidarse del presupuesto de marketing
Es uno de los teoremas más elementales en economía y marketing, y un clásico en cualquier escuela de negocios: la teoría de las 4P. Que viene a decir, que para poner en marcha cualquier proyecto debe prestarse atención y definir claramente 4 aspectos:

  • Producto
  • Precio
  • Publicidad
  • Punto de venta

A pesar de eso, es sorprendente la gran cantidad de emprendedores que, en fases muy avanzadas de su proyecto, y con todo el presupuesto de inversión ya agotado, caen en la cuenta de que no han reservado presupuesto para publicidad o imagen. Algunas frases típicas de este tipo de patinazos serían iguales o parecidas a éstas:

No se me ocurrió que tenía que reservar presupuesto en el plan de empresa para el diseño de la marca”. (Aixs…).
Tenemos que hacer la página web. Pero ya no tenemos presupuesto. A ver qué se puede hacer”. (Suspiros…).
Hemos tenido muchos gastos y ya no nos queda presupuesto para invertir en publicidad hasta más adelante”. (Ahá).

No somos exagerados si os decimos que hemos visto empresas cerrar a los pocos meses de su constitución, porque no se había planificado bien la salida al mercado desde el punto de vista del marketing, la comunicación o la imagen. Atención a esa “P” amigos emprendedores.

2. Dejar el marketing en manos de tu primo (o un vecino).
El mundo de las startup está lleno de primos que están estudiando diseño, amigos que se han hecho su página web, vecinos, amigos de amigos de amigos… Con todo nuestro respeto: aunque siempre hay la posibilidad de toparse con un gran profesional, esta opción siempre suele ser desacertada.

La imagen y la estrategia de marketing son algunas de las inversiones más importantes que vais a realizar al principio. Una marca amateur, mal diseñada, es algo que vais a arrastrar durante muchos años. Invertir en una marca amateur es una de las peores inversiones que podéis realizar, y puede afectar muy negativamente a vuestro proyecto. Recordad que ahora al principio, es cuando vuestra empresa es más frágil, y puede sufrir más cualquier decisión equivocada. Lo mejor es que no os la juguéis, y trabajéis con profesionales (eso vale para diseño y para todo lo demás: asesoramiento económico, fiscal, laboral, etc. son fundamentales).

 3. Hacerlo todo uno mismo
Este patinazo puede incluso llegar a ser peor que el anterior, porque mientras el emprendedor está haciendo sus pinitos como diseñador, está desatendiendo cosas mucho más importantes.

Suelen cometer este error emprendedores con vocación de artista, y también personas que llevan muy mal eso de delegar en un tercero cualquier aspecto que perciben como importante.  A unos y otros les decimos: emprendedor, céntrate, confía, delega. Tienes mucho trabajo por delante y tu proyecto te necesita. Deja de buscar tipografías, aléjate de One and One, apártate del Corel. Estás a punto de hacer barbaridades. Deja todo eso en manos de expertos y limítate a supervisar el proceso. Te saldrán menos canas.

4. Estirar más el brazo que la manga
Mira, en este tipo de patinazos, te entendemos tanto… Porque son tan bonitos los papeles italianos. Y qué decir de los acabados de impresión: los estampings, las tintas UVI, las reservas, todas las posibilidades de acabados con texturas… ¿Y los troqueles? Pliegues originales, cortes, formas… Madre mía son fantásticos…

Pero hay que hacer de tripas corazón y ser coherentes. Tenemos que organizar la toma de decisiones alrededor de preguntas como:

  • ¿Quién es mi público objetivo?
  • ¿Dónde voy a encontrarlo?
  • ¿Cómo puedo comunicarme con él?
  • ¿Qué vida va a tener la pieza de comunicación que realice?
  • ¿Qué retorno voy a conseguir de mi pieza?

Y en función de las respuestas, con mucho sentido común, crearemos la pieza. Y aunque siempre queremos que ésta sea original, impactante, y candidata potencial a un premio LAUS de diseño, sus costes de producción deben estar en consonancia con el retorno económico que esperamos de ella. Este es el gran quid de la cuestión. Al fin y al cabo, perseguimos ni más ni menos que inversiones rentables, con buen retorno. También en imagen. Los papeles italianos los dejamos para más adelante, cuando nuestra empresa tenga facturaciones indecentes.

5. Administrar mal el presupuesto
Esta es una variante del patinazo anterior. Pongamos un ejemplo ilustrativo: un flamante emprendedor crea una empresa en enero. La marca es espectacular, la comunicación es impecable, las acciones memorables. Pasan 3 meses, y al llegar marzo, cuando la agencia pregunta al emprendedor cómo continuar con el proyecto, el empresario viene a balbucear algo parecido a esto:

“… Pues… me lo he gastado todo en el lanzamiento. No hay presupuesto hasta el año que viene”. (Aixs….).

Así que emprendedor, anótate esto: piensa más allá del corto plazo. Después del lanzamiento, tu empresa va a necesitar refuerzos en comunicación. Lo sé, es agotador. Ya estás en la rueda del mundo empresarial: hay que batallar cada día. Así que, importante:  no podemos quemar todo el presupuesto con el lanzamiento. Hay que administrar con mirada, al menos, anual.  Buscamos cuanto menos el medio plazo. En una sola batalla no vamos a ganar ninguna guerra.

6. Requete-requete plantearlo todo (todo el rato)
Lo que vendría a ser marear la perdiz. Tomar decisiones es difícil, y lógicamente una startup tiene que tomarlas bien meditadas. Pero no es nada positivo el sufrimiento de andar en un mar de dudas, necesitar la opinión y aprobación de todo el mundo y hacer y desacerlo todo constantemente.

Hay otra variante de este tipo de error, que es imponer al pobre diseñador una férrea dirección de arte, que agota a ambos y siempre acaba al gusto de ninguno:

El proceso siempre suele ser algo parecido a esto:

  • No me gusta, quiero algo… no sé, más moderno.
  • Y si lo dejamos así… Pero de color verde.
  • Ok, pero… ¿Qué tal con esta tipografía?
  • Quítale la foto.
  • No se lee… hazlo todo mucho más grande…

Y al fin…
… me gustaría que me hicierais propuestas, vosotros sois los profesionales. No puedo deciros lo que tenéis que hacer, yo no entiendo de esto.

(aixs… No lo hagas ¿De acuerdo?).
Escucha en todo momento a los expertos de cada cosa. Y decide con sentido común lo que te parece correcto. Una vez más te recomendamos que confíes en los profesionales y te centres en tu proyecto.

7. Improvisar
Este patinazo es totalmente opuesto al anterior… consiste en intentar (casi siempre acaba en intento) montar una empresa, improvisándolo casi todo. Este tipo de emprendedores suelen presentarse en el estudio, y justo allí, y ante la mirada incrédula (ojiplática) del ejecutivo o el director de arte, ir decidiendo sobre la marcha.

Una situación tipo podría ser algo parecido a esto:

  • ¿Que a qué precio vamos a vender el producto? Mmm… ¡Ahí me has dado! Que te parece… ¿A 70€? Bueno no, es muy caro… ¡Pon 60!
  • Que tenía que haber contemplado los costes en portes… Ya…¿Qué son los portes?
  • ¿Qué tiene de diferente mi producto?… pues no tengo ni idea. Mi producto es que es normal…
  • ¿Ya me habéis entregado los folletos urgentes? Fantástico!!! ¿Y ahora qué hacemos con ellos?

Y la estocada mortal:

Chicos, hay que repetirlo todo. Parece ser que hay una empresa muy importante que hace lo mismo, y que se llama igual que nosotros! Nos han mandado una carta que dice no se qué de indemnización… (Aaaaaixs).

En fin amigos, esperamos que estos tips os sirvan de ayuda y os eviten resbalones si algún día os decidís a montar una empresa. Si sois esa clase de personas con el puntito de locura necesario para lanzarse al mundo del emprendimiento, sólo podemos animaros a que os tiréis a la piscina. A veces acertaréis más, otras menos,  pero lo importante es tomar la iniciativa. Y si eso ocurre, en Xoo Studio os ayudaremos encantados. ¡Adelante valientes!

Escrito por
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